El estrés no es el problema, no saber gestionarlo sí
Un cierto nivel de estrés es normal y hasta útil para activarnos ante un reto puntual. El problema aparece cuando se mantiene en el tiempo sin pausa, hasta agotar nuestros recursos físicos y emocionales.
Señales de que el estrés se está acumulando
- Físicas: tensión muscular, dolores de cabeza, problemas digestivos o de sueño.
- Cognitivas: dificultad para concentrarte, olvidos frecuentes, pensamientos acelerados.
- Emocionales: irritabilidad, sensación de estar «siempre a tope», falta de disfrute.
Técnicas para gestionarlo en el día a día
- Respiración diafragmática: unos minutos al día reducen la activación física del estrés.
- Pausas reales: descansos sin pantallas entre tareas, no solo «cambiar de tarea».
- Prioriza y delega: no todo tiene la misma urgencia ni tienes que hacerlo todo tú.
- Actividad física regular: ayuda a liberar la tensión acumulada en el cuerpo.
- Límites claros entre el tiempo de trabajo y el de descanso.
Cuándo pedir ayuda psicológica
Si el estrés se mantiene en el tiempo y estas estrategias no son suficientes, o notas señales de agotamiento más profundo, la terapia te ayuda a identificar sus causas reales y a construir un manejo sostenible, no solo paliativo. Pide cita y empezamos a trabajarlo juntas.
En SANA Psicología ofrecemos terapia para la ansiedad y el estrés. Pide cita si necesitas ayuda.


