La ruptura de pareja también es un duelo
Terminar una relación, decidida por ti, por la otra persona o de mutuo acuerdo, implica perder un proyecto compartido, una rutina y, muchas veces, parte de tu identidad. Es normal sentir tristeza, rabia, alivio, culpa o una mezcla confusa de todo ello.
Fases habituales tras una ruptura
- Shock o negación: cuesta creer que la relación ha terminado, incluso si la decisión era esperada.
- Dolor y rabia: tristeza intensa, rumiación, enfado hacia la otra persona o hacia ti misma/o.
- Reorganización: poco a poco, recuperas rutinas, espacios y planes propios.
- Aceptación: la ruptura deja de ocupar el centro de tu vida emocional.
No todas las personas pasan por estas fases en el mismo orden ni con la misma duración, y eso también es normal.
Qué ayuda a superar una ruptura
- Permitirte sentir, sin juzgarte por la intensidad de la emoción.
- Evitar el contacto constante con la expareja mientras el dolor está muy vivo (redes sociales incluidas).
- Apoyarte en tu red: familia, amistades, actividades que ya disfrutabas.
- No buscar respuestas inmediatas a todo lo ocurrido: comprender una ruptura lleva tiempo.
Cuándo pedir ayuda psicológica
Si han pasado varios meses y el malestar no disminuye, si te cuesta funcionar en tu día a día o si la ruptura llegó tras una crisis de pareja prolongada o una infidelidad, contar con apoyo profesional ayuda a procesar lo ocurrido y a recuperar el equilibrio sin quedarte atrapada/o en el dolor. Pide cita y empezamos a trabajarlo juntas.
Superar una ruptura también puede trabajarse en terapia individual. En SANA Psicología ofrecemos terapia de pareja. Pide cita si necesitas ayuda.


